¿POR QUÉ TODAVÍA SEGUIMOS ESCRIBIENDO A MANO?

Mientras que las apps móviles parecen querer dominarlo todo en nuestra vida, se está promoviendo el uso del papel y lápiz


Como muchas personas, cada enero Angela Ceberan se fija objetivos para todo el año y cada domingo en la noche, planifica y organiza su semana. Sin embargo, en vez de hojas de cálculo y sofisticadas aplicaciones de teléfonos inteligentes, la fundadora de la empresa de relaciones públicas Flourish PR utiliza un bloc de notas, una anticuada agenda y una pila de revistas.

Con su ayuda, deja fluir una lluvia de ideas, elabora listas y crea un tablero de visión. Y no es para nada tecnofóbica. Es solo que para algunas tareas, prefiere la simplicidad, flexibilidad y tactilidad de la hoja impresa: "Escribo en mi agenda y lo siento más flexible", dice. "Siempre puedo sacarla. Puedo concentrarme".

Y Ceberan no está sola. Una rápida exploración de las redes sociales ilustra un silencioso retorno al humilde encanto de la papelería y la escritura a mano.

La ciencia detrás
Y la ciencia sugiere que esa clase de personas tradicionales quizás esté en lo cierto. Si bien la tecnología puede ser ventajosa para ciertas tareas, la sobrecarga digital es una preocupación real y creciente.

Un estudio de 2010 en la Universidad de California, en San Diego, sugiere que consumimos casi tres veces más información que en la década de 1960. Y un informe de Oficina Reguladora de los Medios Audiovisuales de Reino Unido (Ofcom) calcula que el 60% de las personas nos consideramos adictos a nuestros dispositivos.

Es posible. Por ejemplo, muchos estudios indican que realizar múltiples tareas al mismo tiempo ("multitasking") es malo para nosotros y hace que nuestros cerebros estén más dispersos. Otros estudios muestran que el bolígrafo y el papel tienen ventaja sobre el teclado.

En una investigación publicada en 2014 por la Universidad de Princeton y la Universidad de California en Los Ángeles, EE.UU., se encontró que los estudiantes que tomaron notas en computadores portátiles obtuvieron peores calificaciones al responder preguntas conceptuales.

Los que tomaron notas a mano tenían una mejor comprensión del material y lo recordaban más porque tenían que procesar mentalmente la información, en vez de teclearlo textualmente.

Apuntándolo
Ciertamente el concepto de fijarse objetivos, sin usar la tecnología, no es nuevo. Así se hacía antes de internet. La diferencia es que ahora hay una vuelta a las técnicas tradicionales entre personas entrenadas digitalmente.

Y muchos trabajan en tecnología o son expertos en nuevos medios de comunicación. Esa última tendencia ayudó a impulsar las ventas de los bloc de notas Moleskine y Leuchtturm1917. Moleskine reportó un crecimiento anual de dos dígitos en los pasados cuatro años.

Y el gerente de mercadeo de Leuchtturm1917 dice que el año pasado las ventas se volvieron virales, en parte a la popularidad del Bullet Journaling, una forma popular de llevar listas entre la comunidad en línea.

La nueva autoconsciencia
Pero entre tanta tecnología, especialmente diseñada para ayudar a la productividad y eficiencia ¿cuál es el perdurable atractivo de usar herramientas más simples? Para comenzar, a un bloc de notas no se le terminará la batería, ni se le congelará la pantalla en la mitad de una tarea.

No puedes borrar accidentalmente algo, no sonará, ni te molestará con constantes actualizaciones de redes sociales y correos electrónicos. Y puedes hacer un boceto, dibujar un diagrama o ilustrar con figuras, cosas que no son tan fáciles de hacer en un teléfono inteligente.

Para Amy Jones, creadora de Map Your Progress, empresa que buscar ayudar a sus clientes a alcanzar objetivos a través del arte, crear una forma de visualización la ayudó a pagar una deuda de U$26.000.

Inspirada por apoyos visuales utilizados por su madre, Jones dibujó un enorme lienzo de remolinos, cada uno de los cuales representaba la suma de US$100, y lo colgó en la pared.

Cada vez que pagaba esa cantidad, Jones, residente de San Diego, EE.UU., coloreaba el remolino de un color de tono brillante. Como resultado, pagó su deuda en la mitad del tiempo esperado y creó una impresionante obra de arte.

"Podía ver cada remolino y ver el progreso floreciendo sobre mi pared. Eso me motivó a tomar decisiones y ser más agresiva para pagar mi deuda", dice. Después de publicar su exitoso experimento en Facebook, la idea despegó y comenzó a vender sus diseños, que llamó Progress Maps.

También por necesidad, el diseñador de productos digitales, Ryder Carroll, creó el Bullet Journal, un método de tomar notas y hacer listas.

"Es la culminación de intentar resolver mis propios problemas organizacionales de siempre, todos derivados de ser diagnosticado con déficit de atención cuando era muy joven", señala.

"Fue diseñado para mí, pero también para mi tipo de mente, que tenía que ser flexible. A veces lo uso para dibujar, a veces para escribir, a veces para planificar, a veces para lo que sea".

"Ensuciarte las manos"
Escribir sobre papel también genera innovación. Ser creativo tiene que ver con "ensuciarte las manos", una sensación que falta cuando usas la tecnología o aparatos, señala Arvind Malhotra, profesor de la Escuela de Negocios Kenan-Flager de la Universidad de Carolina del Norte.

"Las investigaciones también han mostrado que las percepciones sensoriales táctiles tienden a estimular partes del cerebro asociadas con la creatividad", apunta.

"Mi propia investigación sobre la creación rápida de prototipos revela que incluso en la era digital, la innovación se desata cuando complementas lo digital con lo físico", añade. "Es la razón por la que a las empresas de tecnologías les encantan los pizarrones blancos".

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Acerca de Marcelo Díaz Vidal

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