UBER VS GOOGLE: LA NUEVA GRAN RIVALIDAD DE LA INDUSTRIA DE LA TECNOLOGÍA

Pese al respaldo inicial de Google, nuevas áreas de competencia y un bullado caso judicial separan a compañías que quieren revolucionar el transporte. 

Apple vs. Microsoft. Samsung vs. Apple. Google vs. Oracle. Estas y otras rivalidades han marcado el desarrollo de la industria de la tecnología, y hoy se suma otra más, que podría definir los cambios en la industria del transporte: Uber vs. Google. 

Las compañías están hoy en una disputa legal por el robo de secretos comerciales, luego que Uber adquiriera el emprendimiento creado por un ex ejecutivo de Google. Pero hasta hace un par de años, ambas firmas estaban asociadas y tenían esfuerzos claros de colaboración. La historia se remonta a 2013, cuando la división de inversiones de Google inyectó US$ 258 millones a Uber, que en ese momento tenía una valuación de US$ 3.400 millones. Además, David Drummond, jefe legal de Google, tomó un puesto en el directorio de la compañía liderada por Travis Kalanick. 

La cooperación no era sólo administrativa y financiera: Uber era destacada y recomendada como opción de transporte dentro de la aplicación Google Maps (incluso en un minuto se dio la opción de pedir un vehículo de Uber desde la app) y los choferes de la compañía de transporte usaban Maps como su principal fuente de direcciones. Los problemas comenzaron, según describe The New York Times, en la conferencia "Code" organizada por el sitio de noticias Recode en 2014. Ahí, Sergey Brin, cofundador de Google, mostró el prototipo de un vehículo de conducción autónoma producido por la propia compañía y que iniciaría sus pruebas. Kalanick estaba entre los asistentes. Un día antes había recibido una llamada de David Drummond, quien le comentó que posiblemente Brin anunciaría un servicio de transporte, buscando monetizar el desarrollo de estos automóviles. 

El anuncio no fue tal, pero desde ese entonces, Google sí ha experimentado con un servicio que competiría con Uber, a través de una nueva función de Waze que está en prueba en San Francisco y otros pocos mercados. Lo que vino después fue un intento de Kalanick de estudiar los desarrollos de Google en el campo de la conducción autónoma, según describe el Times, lo que llevó a una amistad del CEO con Anthony Levandowski, un ingeniero clave de Google en el área y quien en 2016 dejó la compañía para crear su propio emprendimiento, Otto, centrado en camiones se conducen solos. La nueva empresa de Levandowski fue adquirida por Uber poco después, y en ella radica la demanda presentada en febrero por Waymo (el nombre que tiene la nueva compañía creada por Google para desarrollar su sistema de conducción autónoma). 

La filial de Google argumenta que Levandowski y otro empleado de Google que emigraría a Otto robaron archivos relacionados al proyecto, para llevarlos a Otto (y finalmente Uber) y copiar los diseños de la tecnología "lidar", un avance clave para estos autos. Según el Times, Levandowki se llevó "miles de archivos", los que fueron respaldados en una tarjeta de memoria durante una sesión de ocho horas y que terminó con el formateo del computador utilizado, para eliminar las huellas. 

El caso llegará a la corte este año pero ya tuvo repercusiones, luego que un juez federal accediera a separar a Levandowski del proyecto de conducción autónoma. Además, las colaboraciones entre Uber y Google parecen haber llegado a su fin, luego que Drummond dejara el directorio de la firma de transportes. Por ahora sólo queda ver qué ocurre con los caminos de estas compañías.

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Acerca de Marcelo Díaz Vidal

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